TikTok tiene lo que muchas empresas de Silicon Valley anhelan: una máquina de hacer cultura que adoran cien millones de estadounidenses y anunciantes con mucho dinero.
Eso no significa que vayan a hacer fila para comprarla.
TikTok señaló el miércoles que el gobierno de Biden estaba presionando a los propietarios chinos de la empresa para que vendieran la aplicación o se enfrentaran a una posible prohibición. Sin embargo, según analistas y expertos, quizá haya pocas empresas, en el sector tecnológico u otros, dispuestas o capaces de comprarla.
A un precio de 50.000 millones de dólares o más —el valor que, según algunos analistas, podría alcanzar TikTok—, la plataforma de redes sociales sería demasiado cara para muchas empresas, incluyendo competidores como Snap. Es probable que los gigantes tecnológicos que podrían permitirse el gasto, como Meta, propietaria de Facebook, Google o Microsoft, rehúyan por miedo a verse atrapados en años de escrutinio antimonopolio en Estados Unidos. Además, está la carga que supone ser propietario de una empresa de redes sociales y gestionar la interminable avalancha de contenidos tóxicos.
Además, aún no está claro cómo TikTok se desvincularía por completo de ByteDance, su empresa matriz en China, o si el gobierno chino aprobaría cualquier acuerdo.
TikTok “tiene mucho bagaje, y ese bagaje implica que será muy difícil que esta transacción se haga realidad”, comentó Brian Wieser, un consultor independiente que se dedica a las industrias de medios de comunicación y publicidad.John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, habla durante una rueda de prensa en la Casa Blanca en Washington, el 13 de febrero de 2023. (Haiyun Jiang/The New York Times).
Puede haber otras opciones, como que una empresa de inversión en fases consolidadas haga una oferta con un socio o que ByteDance escinda TikTok y la convierta en una empresa pública independiente. Pero si hay un número limitado de posibles pretendientes, se podrían complicar los esfuerzos de la Casa Blanca y se podría seguir alargando la que ya ha sido una batalla de años entre Washington y la empresa.
TikTok ha estado en la mira de los gobiernos de Trump y Biden, que han afirmado que la aplicación supone una amenaza para la seguridad nacional. A los legisladores les preocupa cada vez más que TikTok pueda poner en manos del gobierno chino datos sensibles de los usuarios, como la información de localización. Se han referido a leyes que permiten a Pekín solicitar en secreto datos a empresas y ciudadanos chinos para operaciones de inteligencia.
Más de dos decenas de estados han prohibido la aplicación en dispositivos de propiedad estatal, y varias leyes federales también pretenden prohibir TikTok.
John F. Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, rechazó comentar el jueves si el gobierno estaba presionando a ByteDance para que vendiera TikTok. No obstante, dijo que “tenemos preocupaciones legítimas de seguridad nacional aquí, y fuera de todo eso, seguimos apoyando la legislación bipartidista que está diseñada para abordar esas preocupaciones de seguridad planteadas por ciertas aplicaciones de consumo de propiedad extranjera”.
TikTok afirmó esta semana que estaba sopesando sus opciones y que una propuesta de seguridad que ofreció al gobierno en agosto proporcionaba la mejor protección para los usuarios estadounidenses. Si se adoptara la propuesta, la empresa gastaría más de 1500 millones de dólares para acordonar el acceso a los datos sensibles de los usuarios estadounidenses y ofrecer supervisión y transparencia en torno a sus recomendaciones de contenidos.

