La apicultura, el arte de la cría de abejas para la producción de miel y otros productos derivados, ha tenido una trayectoria fluctuante en República Dominicana. Desde sus inicios, el sector ha experimentado tanto éxitos como fracasos.
En décadas pasadas, República Dominicana se benefició de la presencia de instituciones que desarrollaron la apicultura industrial y que trajo innovaciones, como la introducción de “colmenas langstroth” y equipos modernos de extracción. Esta fase marcó un auge en la producción, impulsado por una floración abundante y una infraestructura técnica que permitió una apicultura más eficiente y menos artesanal.
No obstante, el fundador del clúster apícola, César Rosado, narra que la caída de estas instituciones dejó al sector en una etapa de estancamiento y letargo. La falta de apoyo técnico y de recursos dejó a muchos apicultores sin el soporte necesario. Sostiene que la situación empeoró cuando varios proyectos prometedores, como la capacitación continua a través del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y la lucha contra la adulteración de miel, fueron abandonados debido a cambios administrativos y falta de financiamiento.
En 2015, se intentó revitalizar la apicultura con la creación del Clúster Apícola Dominicano, respaldado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este proyecto incluyó la capacitación de técnicos y la instalación de apiarios demostrativos en diferentes regiones. Sin embargo, la falta de continuidad y apoyo institucional limitaron el impacto de esas iniciativas. De acuerdo con Rosado, el sector enfrenta diversos desafíos. Uno de los problemas más graves es la adulteración de miel, que representa alrededor del 70% del mercado.
“Esta situación es perjudicial para los apicultores que producen miel auténtica y afecta la salud del consumidor. Se han realizado campañas para identificar y eliminar productos adulterados, pero la falta de continuidad en el apoyo institucional ha frenado los avances”, asegura.
“El consumidor quiere comprar una miel pura para hacer su medicamento, pero si compra una miel adulterada puede subir su nivel de glucosa, y eso puede atentar contra la vida”, afirma. Explica que muchas comercializadoras compran un tanque de miel y lo mezclan con jarabes de maíz o sirop de arroz que puede endulzar un 30% más que el azúcar.

Uno de los proyectos más destacados, refiere, es el de reforestar con árboles melíferos, lo que permitiría a los apicultores acceder a áreas protegidas. Apunta que este proyecto tiene el potencial de aumentar la producción de miel, mejorar la calidad del producto y contribuir a la conservación ambiental. Sin embargo, aún no se ha concretado por falta de apoyo gubernamental.
“El proyecto consistía en reforestar con árboles melíferos, incluyendo a los apicultores en esa siembra, permitiéndole a los apicultores que sean los cuidadores del área que le corresponde y denuncien cualquier irregularidad que haya en la zona”, señala.
Otro tema es la falta de una legislación actualizada que regule el sector. La Ley 62-74, vigente desde 1974, es insuficiente para enfrentar los desafíos actuales de la apicultura en República Dominicana. “Tenemos en el Congreso un proyecto de ley, porque la que teníamos es muy limitada y no contribuye a la organización del sector”, lamenta Rosado.
Este proyecto de ley, que lleva seis años en el Congreso, incluye penalidades para los robos de colmenas, regula la trashumancia (trasladar colmenas de abejas de un lugar a otro), establece normas de inocuidad y exige el etiquetado de los productos apícolas, desglosando sus componentes nutricionales. Rosado enfatiza que “la parte más importante ahora mismo para el desarrollo apícola es la aprobación de la ley”, ya que permitiría un control más riguroso sobre la producción y distribución de la miel, garantizando la seguridad del consumidor y la autenticidad del producto. “Aquí cualquiera se lleva la colmena para donde quiere y se lleva las enfermedades de un lado para el otro lado”, señala.
Otro desafío que enfrenta el sector es el envejecimiento de la población apícola. El presidente del Comité Apícola de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Ricardo Caballero hace un llamado “urgente” para un relevo generacional: “Los mismos apicultores ya son personas, ya que son de los 50 años para adelante, ya tiene que haber un relevo generacional que pueden ser los mismos hijos de los apicultores”.
Sin embargo, para lograr este relevo y asegurar el futuro de la apicultura en el país, indica, es crucial modernizar la educación en el sector e introducir nuevas técnicas de alta producción que ya se utilizan con éxito en otros países.Apicultores abogan por un Estado gestor de oportunidades, tecnologías y crédito digno.
“Los apicultores somos productores de alimentos, pero no de cualquier alimento, sino de productos que la sociedad ha venido identificando como saludables. Somos, pues, garantes de una vida sana”, comenta. Añade que en lo tecnológico están transitando desde un sector, que históricamente se ha centrado en la producción y recolección, hacia un sector orientado en la industrialización y tecnificación.
Crecimiento
Caballero destaca una oportunidad de mercado que aún no se ha capitalizado: la exportación de abejas reinas a mercados como Estados Unidos y México. “Hay un mercado abierto ahí en los Estados Unidos y en México, que ellos la necesitan porque no pueden producir abejas en invierno”, explica.
Sin embargo, la falta de inversión en el centro de producción de abejas reinas ha impedido que esta oportunidad se convierta en una realidad. Según Caballero, rehabilitar y modernizar este centro podría generar alrededor de US$50 millones anuales, ingresos que, además de beneficiar al Gobierno, podrían impulsar el desarrollo del sector apícola mediante proyectos de capacitación continua. “Lo más barato que produce la abeja se llama miel. El pequeño productor es un pequeño empresario Pero para lograr eso, ¿qué tienes que hacer? capacitarlos”, afirma.
Cita que, un kilo de miel se vende a RD$1150, un kilo de polen RD$1,000, el kilo de propóleo a RD$1,500, la cera a RD$800 pesos el kilo y la apitoxina (veneno de abejas) que es utilizada en la industria farmacéutica para tratar distintas dolencias US$7,000 señalando la importancia de diversificarse.
“La apicultura en nuestro país es una actividad que, paso a paso, debería seguirse fortaleciendo y expandiendo; pero para lograrlo, se necesita de la sumatoria de compromisos, de parte de un Gobierno que debe apostar por este valioso grupo de apicultores, como un Estado gestor de oportunidades, tecnologías, crédito digno que piense y accione por la sociedad”, enfatiza.
Comportamiento
La producción de miel en República Dominicana ha mostrado fluctuaciones a lo largo de los años. El punto más alto de producción se registró en 2021 con 24,778 quintales, mientras que el punto más bajo fue en 2023 con 16,569 quintales. El consumo interno de miel ha experimentado un crecimiento durante el período analizado.
En 2015, el consumo fue de solo 1,974 quintales, pero para 2023, había aumentado a 13,993 quintales. Esto significa que el dominicano consume 12,019 quintales más de miel que hace nueve años.
Las exportaciones de miel han sido volátiles a lo largo de los años. El punto más alto fue en 2015 con 21,714 quintales exportados, mientras que el más bajo fue en 2022 con solo 1,447 quintales. Mientras que las importaciones, de miel han sido históricamente bajas, se observa una baja gradual en los últimos años.
En 2015, se importaron 1,850 quintales, pero en 2023 las importaciones bajaron a 310 quintales. , lo que significa una caída de -83.2%.
Para mejorar
La Federación Internacional Latinoamericana de Apicultura (FILAPI) se reunirá en República Dominicana para celebrar su décimo sexto congreso internacional. El evento se llevará a cabo del 13 al 16 de noviembre en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), atrayendo a 200 apicultores de todo el continente.
El presidente del Comité Apícola de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Ricardo Caballero, afirma que este encuentro abrirá los ojos tanto a los apicultores como a las autoridades sobre nuevas técnicas que ya se están llevando a cabo en otros países.
“Estamos trabajando para que dos pequeños apicultores sean apadrinados por senadores”, comenta. Durante el congreso, se abordarán temas cruciales para la sostenibilidad de la apicultura, incluyendo la polinización natural, la calidad en el proceso de extracción y la tecnología aplicada en la apicultura.
Habrá exposiciones sobre las diferentes fases de la apicultura y productos derivados como la miel y la cera, además de una muestra de equipos e instrumentos utilizados en la agricultura comercial.

