En los últimos meses, el panorama económico de América Latina ha estado marcado por diversas variaciones. Así lo refleja el Índice de bonos de mercados emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés), un indicador que refleja la confianza de los mercados internacionales frente a la estabilidad financiera de cada nación.

Un reciente ranking elaborado por la firma Analytica, con datos del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), ordena a los países de la región de acuerdo con su puntaje en el EMBI, acumulado entre enero y noviembre de 2025.

El estudio sitúa a Uruguay en la primera posición como el país con menor riesgo, con un marcador de 0.8, seguido por Chile con 1.2 y Perú con 1.5, lo que evidencia un clima económico estable que favorece la inversión y la confianza de estos mercados. Estos resultados posicionan a estos países como referentes de solidez financiera dentro del contexto latinoamericano.

En el puesto cuatro, Paraguay se refleja con una puntuación de 1.5, seguido de Guatemala con 1.9, Costa Rica con 2.0 y República Dominicana con 2.0, cuyos indicadores muestran niveles moderados de riesgo, permitiéndoles mantenerse en un rango competitivo dentro del entorno económico hemisférico. A pesar de los desafíos políticos y sociales que atraviesa la región, estos números reflejan esfuerzos gubernamentales y técnicos por preservar la estabilidad macroeconómica.

Más abajo, en la lista se encuentran países con indicadores más elevados, como Colombia (3.2), Honduras (3.5) y El Salvador (4.1), donde el incremento del spread evidencia la cautela con la que los inversionistas observan sus economías. Factores como la volatilidad fiscal, tensiones sociales o cambios regulatorios suelen incidir en la percepción del mercado y afectar de forma directa los costos de financiamiento internacional.

El ranking concluye con Argentina (7.7), Ecuador (10.1) y Bolivia (17.2), ubicadas dentro de los niveles más altos de riesgo país en la región. Estos valores indican menores facilidades para acceder a financiamiento externo y una mayor exigencia de prima por parte de los inversionistas. La cifra de Bolivia, la más elevada del listado, refleja un escenario económico complejo que amerita atención y reformas orientadas al restablecimiento de la confianza.

En un entorno internacional donde la competitividad económica se define cada vez más por la confianza y la estabilidad, el riesgo país se convierte en un termómetro clave para medir el pulso financiero de América Latina. Más allá de los números, el EMBI recuerda que las decisiones económicas, políticas y sociales tienen un impacto directo en la vida cotidiana de la población y en la capacidad de los países para seguir creciendo.