Cuba ahogada por la caída del petróleo venezolano mientras EE.UU. presiona la “flota fantasma”

La crisis energética en Cuba se agrava con apagones de 20 horas y una economía al límite

La crisis energética en Cuba entra en una fase crítica. La presión de Estados Unidos sobre la llamada “flota fantasma” venezolana ha reducido drásticamente los envíos de petróleo a la isla, justo cuando La Habana atraviesa su peor crisis económica en décadas.

Expertos consultados por EFE sostienen que Washington contempla esta situación como parte de una estrategia más amplia contra el “castro-chavismo”. El economista Arturo López-Levy advierte que “con las recientes medidas en el Caribe, esas entregas caerán”. Su colega Ricardo Torres es más contundente: “Las consecuencias para Cuba serían desastrosas”.

Un modelo de dependencia energética desde el año 2000

La cooperación energética entre Cuba y Venezuela comenzó en el año 2000 a través del Convenio Integral de Cooperación. Caracas pagaba los servicios profesionales cubanos con crudo, convirtiéndose en el principal sostén energético de la isla.

En la última década, sin embargo, la caída productiva en Venezuela y las sanciones de EE.UU. redujeron significativamente los envíos.

El cerco estadounidense: una vuelta de tuerca contra Cuba

El cerco naval impulsado por el Gobierno de Donald Trump busca impedir el movimiento de buques venezolanos, afectando directamente a Cuba. López-Levy asegura que la ofensiva “quiere derrocar al Gobierno cubano tanto como al venezolano”.

Cuba necesita entre 110.000 y 120.000 barriles diarios de petróleo. Su producción interna apenas cubre 40.000.  Venezuela, que en su mejor momento entregaba 100.000 barriles diarios, solo envió un promedio de 27.000 en 2025, según Reuters.

Esta brecha provoca apagones de hasta 20 horas, paralización industrial y largas filas para conseguir combustible.

Rusia, México y China: alternativas que no alcanzan

Rusia envió unos 6.000 barriles diarios este año, incluyendo un reciente cargamento de 330.000 barriles. Sin embargo, sus compromisos militares y económicos limitan su capacidad de apoyo.

México redujo drásticamente sus envíos: de 23.000 barriles diarios en 2024 a apenas 2.500 en 2025. La necesidad de mantener buenas relaciones con EE.UU. condiciona cualquier apoyo a Cuba.

China podría ser una salida, financiando compras o suministros en yuanes o dólares, pero implicaría decisiones geopolíticas complejas.

Resistencia política versus una crisis estructural sin salida

Aunque los analistas reconocen la resiliencia histórica del Estado cubano, advierten que la situación actual combina crisis energética, alimentaria, económica y de confianza.

Para López-Levy, Cuba puede sobrevivir coyunturalmente, pero la crisis estructural carece de soluciones visibles: el país no tiene divisas, sus aliados están limitados y el contexto geopolítico le es adverso.