¿Invadir o aniquilar?

La economía mundial aun sufre los efectos de una guerra geopolítica. Y por las manifestaciones de Davos, todo parece indicar que Occidente usará todos los medios posibles para que Rusia no gane la guerra en Ucrania.

Rusia lo sabe, y por las pérdidas militares (hombres y armamentos) en casi un año de guerra, le sería imposible tratar de conquistar a toda Ucrania, sin que la economía de la propia Rusia retrocediera 30 años y su capacidad militar se fuera a pique. Simplemente se hundiría.

Entonces, la nueva estrategia rusa no es conquistar a Ucrania sino aniquilarla. Y eso afectará a muchos países que se suplen de las materias primas que produce Ucrania generando escasez y alzas en los precios.

Y mientras la inflación siga alta en Europa y Estados Unidos, sin importar el resto del mundo, Rusia estará logrando su objetivo: Golpear las economías occidentales en represalias por las sanciones que le han impuesto desde la invasión a Crimea.

Así funciona el ajedrez político.

Para Rusia es más fácil y seguro y con menos muertos en sus hombros, lanzar 200 misiles diarios a toda Ucrania hasta destruir totalmente su infraestructura. Lo que está logrando, pero causando miles de victimas inocentes.

Predije hace unos meses que la guerra terminaría en los primeros 6 meses del 2023, porque la economía rusa no soporta una guerra de largo plazo. Es un país con una manufactura débil, un sector servicio aún peor después de las sanciones y un ingreso per cápita (12 mil dólares aproximadamente) por debajo de muchos países emergentes.

Son buenos produciendo aviones de guerra, tanques o cohetes con cabezas nucleares, pero no saben fabricar una buena nevera.

Las radicales posiciones de algunos participantes de la Reunión de Davos que se celebra en Suiza apuntan a una radicalización del conflicto.

Davos es la Reunión Anual del Foro Económico Mundial que reúne a los principales académicos, políticos, empresarios, jóvenes y líderes de la sociedad civil del mundo para abordar los temas más apremiantes de la agenda global.

Hay importantes participantes como Henry Kissinger y George Soros, ambos con más de 90 años, pero iconos de la política internacional.

Soros dice los siguiente: «La invasión puede haber sido el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, y nuestra civilización puede no sobrevivir. La mejor y quizás la única forma de salvar nuestra civilización es derrotar a Putin lo antes posible».

Pero Kissinger platea algo contrario diciendo, citamos “Que hay que volver a su propuesta de 2014, formulada tras Crimea y Donbass”: “La salida ideal sería la creación de Ucrania como Estado neutral, como puente entre Rusia y Europa, como línea divisoria”. Afirmó que esta posibilidad «actualmente no existe en ese mismo sentido, pero pese a todo aún puede verse como un objetivo final»

¿Cuál es más realista? Probablemente la de Kissinger, porque Soros es un radical de la ultraderecha anglosajona y el radicalismo no soluciona nada.

Mientras tanto, nada saldrá de Davos que no sea continuar la aniquilación a distancia de Ucrania por parte de Rusia, evitando perder tantas vidas y tanto armamento enfrentándose a las fuerzas de Ucrania, que han demostrado una mejor preparación militar que la de Rusia.

En conclusión, en el 2023, a pesar de los esfuerzos de los bancos centrales para bajar la inflación, a expensas de una caída abrupta del crecimiento, los precios seguirán altos y sometidos a presiones constantes por los recortes del gas y el petróleo ruso y de los suministros de materia prima de Ucrania y de la propia rusia.