La FAO apoya nuevo convenio para enfrentar crisis alimentaria mundial

El histórico pacto promoverá el derecho a una alimentación adecuada para todos

La segunda cumbre parlamentaria mundial contra el hambre y la malnutrición culminó con un nuevo pacto parlamentario mundial para trabajar por la transformación de los sistemas agroalimentarios y promover el derecho a una alimentación adecuada para todos.
El representante regional en América Latina de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, Mario Luverking, destacó la importancia de esta cumbre realizada en Santiago de Chile, la cual sin duda fue un éxito tomando en cuenta los acuerdos y la asistencia de importantes personalidades.
“Al evento asistieron más de 200 parlamentarios entre presencia física y vía virtual, que siguieron los intensos debates de dos días de trabajo de mucha calidad. Asistieron también más de 15 presidentes y vicepresidentes de los parlamentos y si sumamos los países, fueron más de 64, es decir que la representación fue muy fuerte, si la comparamos con la primera cumbre mundial que se realizó en el año 2018 en Madrid, España”.
Luverking señaló que “para sintetizar brevemente yo creo que lo más importante que se logró, y fue uno de los momentos más importantes, fue cuando se aprobó unánimemente, por consenso, la creación de un pacto, un verdadero pacto de parlamentarios que nunca se había hecho en la historia”.
El representante de la FAO destacó además la importancia de haber logrado en esta oportunidad un número alto de participantes, además de realizar el evento, y del hecho de que los parlamentarios compartieron e intercambiaron intensamente sus experiencias para solventar la crisis alimentaria, tesis aplicadas y elaboradas en cada uno de los países, sobre lo que se debe hacer para de esta forma ganar tiempo.
En el pacto se pidió la mayor participación del parlamento para reforzar el compromiso político y las actividades concretas legislativas y asociativas y la definición de los presupuestos de los Estados.
Luverking explicó que se trata de un pacto que es apoyado actualmente por la FAO en el desarrollo de los informes técnicos para la aplicación y la revisión del sistema, en la asistencia para la recopilación y en la presentación de datos y formas de elaboración y presentación de informes mundiales.
Para el representante de la FAO “actualmente están dadas las condiciones para que los señores legisladores de todo el mundo, más allá de su idioma, porque nosotros trabajamos en seis idiomas, puedan tomar la experiencia de otros países, para que no todo parta de cero en cada país”.
Es importante que los asistentes hayan aprendido de los errores de otras naciones y que se vaya rápidamente a un proceso de legislación sobre los temas alimentarios y nutricionales, lo que es fundamental para ayudar a reducir esta brecha de hambre y malnutrición que hay en el mundo y en nuestra América Latina y el Caribe.

Seguridad alimentaria en América Latina
Destacó que es importante ver los datos que siempre son lo más importante. “No debemos quedarnos en las evaluaciones porque estamos hablando de 56 millones de personas que pasan hambre y, si calculamos el período del Covid-19, fueron tres años dramáticos que vivimos todos los seres humanos del mundo; en ese período se pasó de 43 millones a 56 millones de personas que pasan hambre”.
Destacó que se trata de 30% de crecimiento del hambre durante el período de la pandemia, “estamos hablando de una inseguridad alimentaria bastante severa”, añadió.

La malnutrición
Por otra parte, el especialista se refirió también a la malnutrición señalando que “cuando hablamos del hambre tenemos que pegar la malnutrición porque no basta un plato de comida, es importante que un plato de comida vaya al estómago, pero también es importante la calidad de ese plato de comida, porque si no estamos creando otro tipo de problema”.
El 24% de la población adulta que es obesa o tiene sobrepeso se asocia a un proceso que tiene que determinar una relación de tendencia, esa relación no la hace un solo sector, eso lo tienen que hacer los gobiernos, los parlamentarios, la sociedad civil, el sector privado y el sector académico, porque los temas de innovación y desarrollo tecnológico son temas claves para acelerar un proceso que determine la reducción del hambre, la reducción de la miseria y al mismo tiempo una mejora sustancial en la nutrición.
En la región latinoamericana y del Caribe, por ejemplo, “pongamos el hecho de los aspectos nutritivos; para un ciudadano latinoamericano y caribeño comer y beber con calidad diariamente le cuesta aproximadamente $3,84, eso es muy parecido a los promedios mundiales para comer sanamente donde por día los promedios son $3,54”.
La inflación en la región tiene un peso importante con el tema del aumento de los precios de los productos alimentarios, estos productos alimenticios pesan en la inflación un 12%, mientras que en el resto del mundo pesan 8% o 9%.
Esos son elementos graves, por lo que las autoridades latinoamericanas tienen que afrontar el problema para tratar de revertir esa tendencia.