La promotora inmobiliaria china Vanke ha vendido el proyecto pendiente de finalización de la que pretendía ser su nueva sede central a un conjunto de compradores que incluyen a la compañía estatal y principal accionista de Vanke, Shenzen Metro.
La venta del activo, situado en la ciudad sureña de Shenzen, cerca de Hong Kong, ha permitido levantar €284.3 millones, según los datos de la subasta y otras informaciones a los que ha tenido acceso ‘Bloomberg’. La parcela fue adquirida originalmente en 2017 por €393.4 millones.
El objetivo de las desinversiones acometidas recientemente por Vanke serían mejorar su perfil de liquidez y tratar de sortear la grave crisis inmobiliaria del ‘gigante asiático’ y cuyos máximos exponentes son Evergrande y Country Garden.
Vanke ha logrado asegurar casi €3.676 millones en préstamos bancarios durante las últimas semanas, lo que, unido a los esfuerzos del Gobierno chino por apoyar al sector, ha mejorado sus perspectivas futuras.
No obstante, la compañía publicó sus resultados de 2023 hace dos meses e informó de una caída del 46.4% en el beneficio neto atribuido, hasta los €1.544 millones, mientras que sus ingresos disminuyeron un 7.6%, hasta los €59,110 millones.
Además, Vanke se ha visto penalizada por las rebajas de su ‘rating’ después de que Moody’s degradase su nota de solvencia a ‘bono basura’ a principios de marzo y Fitch hiciese lo propio a finales del mismo mes al rebajar la calificación a ‘BB+’ desde ‘BBB’, dentro ya del grado especulativo.

