La celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos no solo ha provocado el cierre por festivo de Wall Street. El resto de los mercados, además de quedarse sin grandes referencias, ha acusado un significativo descenso en las cifras de actividad. Pero el resurgir de las referencias y de la actividad en EEUU no se hará mucho de rogar. Mañana se publicarán las actas de la Fed, una de las citas más esperadas de la semana junto al informe oficial de empleo de EEUU que se conocerá el próximo viernes, y que podría aportar novedades en la hoja de ruta barajada por la Fed.
Hasta entonces, sin apenas noticias de Wall Street, la jornada ha comenzado con una notable corrección en uno de los mercados estrella de los últimos meses, Japón. El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio ha cerrado con una caída del 0,98% desde los máximos de más de 30 años alcanzados en su rally. Las dudas sobre la salud de la economía global, incluida su vecina China, han activado la toma de plusvalías.
El tono de cautela procedente de Asia se ha extendido por Europa después de la publicación de nuevas señales de debilidad en la economía, avivadas con la inesperada caída de las exportaciones de Alemania. La balanza comercial de la mayor economía de la eurozona, correspondiente al mes de mayo, ha incluido un descenso del 0,1% en sus ventas al exterior. El dato contrasta con las previsiones de los analistas de un repunte del +0,3%, y en mayor medida aún con el incremento del 1,2% registrado el mes anterior. A cambio, las importaciones han crecido un 1,7%. Las señales de debilidad macro también afloraron ayer en EEUU con la publicación de un ISM manufacturero inferior a lo esperado, y entre sus consecuencias destacan los máximos de 1981 en el indicador que predice recesiones.
A la Bolsa española le ha pasado factura la jornada de hoy, al liderar las caídas entre las principales plazas europeas. El Ibex ha puesto fin a su racha de seis sesiones consecutivas al alza y ha cerrado en los 9.588,40 puntos tras caer un 0,58%.
El semestre arrancó ayer con fuertes avances para el sector bancario por el repunte en los intereses de la deuda y las perspectivas de mayores subidas en los tipos de interés. Hoy, en cambio, las entidades del Ibex han lastrado al selectivo. CaixaBank (-2,67%) y Santander (-1,73%) han sido los valores más castigados por los inversores. Unicaja (-1,28%), BBVA (-0,93%) y Sabadell (-0,83%) tampoco han esquivado los números rojos. Bankinter, valor estrella del lunes, ha logrado escapar de los descensos y anotarse un 0,07%.
En cambio, dos socimis como Merlin y Colonial han liderado los avances en el Ibex al anotarse un 2,53%. La cotización de ambas empresa se ha visto impulsada por el avance de SBB (+15,8%), una de las empresas más presionadas del sector en Europa, tras mejoras de ráting. Además, DNB Bank ha reiniciado su cobertura sobre Castellum(+5,68%) con recomendación de compra.
De vuelta al Ibex, Grifols (+1,90%) y Fluidra (+1,58%) también han destacado por el lado de las subidas.
El resto de Bolsas europeas, sin la referencia de Wall Street, ha moderado su reciente remontada. Las dudas económicas han aflorado de nuevo, y no solo en Alemania. El Dax ha sufrido para salvar el nivel de los 16.000 puntos al ceder un 0,26%, un descenso similar al sufrido tanto por el Cac francés (-0,23%) como por el Mib italiano (-0,21%).
La jornada en la renta variable europea incluye un nuevo ‘profit warning’, el lanzado por la empresa francesa especializada en productos veterinarios Virbac. Sus acciones se han desinflado un 9% después de pronosticar unos ingresos prácticamente planos en el conjunto de 2023, frente a su previsión anterior de un incremento del 4% al 6%. En el apartado de subidas figura Verallia. El fabricante de vidrio ha recibido con un alza del 0,86% la recomendación de ‘comprar’ emitida por los analistas de Deutsche Bank.
El inicio del nuevo semestre obliga a los inversores de la renta variable a vigilar muy de cerca el repunte que registran los intereses de la deuda, afianzados en zona de máximos de tres meses tanto en EEUU como en Europa. A pesar de las señales de debilidad macro, las presiones de los bancos centrales elevan las rentabilidades exigidas en la renta fija. El interés del bund alemán ha llegado a tocar el 2,45%, mientras que la rentabilidad del bono español a diez años se sitúa más de 100 puntos por encima al rondar el 3,46%.
Las presiones alcistas en los intereses de la deuda se producen en medio de una mayor estabilidad en el mercado del petróleo. El festivo de EEUU reduce la actividad, y el barril de Brent, de referencia en Europa, recupera los 75 dólares. A finales de la semana se conocerán las novedades que pueda aportar la reunión de la OPEP+, mientras Arabia Saudí ha avanzado que continuará en agosto con sus recortes adicionales de producción de un millón de barriles diarios fijados para el mes de julio.
El festivo en Wall Street aplaca igualmente los ajustes de carteras en el mercado de divisas. El euro se aleja de los 1,09 dólares, a la espera de las actas de la Fed de mañana y, sobre todo, de las cifras de empleo de EEUU que se publicarán el viernes. La libra británica aprovecha el festivo al otro lado del Atlántico para tantear el rebote hacia los 1,27 dólares.
Los amagos de corrección en el dólar otorgan un alivio a la cotización del oro. El metal precioso intenta salir de mínimos de tres meses, y amplía su colchón por encima de los 1.900 dólares la onza. En el mercado de criptomonedas, el bitcoin consigue dar un paso más en su escalada al tocar máximos por encima de los 31.000 dólares al comienzo del mes menos desfavorable de todo el año para la mayor de las divisas digitales.

