Desde hace más de una década, República Dominicana cuenta con la Ley de Cine, conocida como Ley 108-10, promulgada en 2010 con el objetivo de fomentar el desarrollo de la industria cinematográfica en el país.
Esta ley ofrece diversos beneficios fiscales y económicos, tales como deducciones fiscales, créditos fiscales, y exoneraciones de impuestos para incentivar la producción de películas nacionales y atraer producciones internacionales.
Como resultado, solo en la última década se han filmado en territorio dominicano 900 producciones audiovisuales. De estas, apenas 71 han sido beneficiadas del artículo 39 que establece que las producciones de cine pueden obtener un descuento del 25% de todos los gastos que hagan en República Dominicana.
Este descuento puede usarse para pagar impuestos sobre la renta o puede ser transferido a otra persona o empresa para que también lo use para pagar sus impuestos.
En tanto, 423 producciones aplicaron al artículo 34, con el cual las empresas que inviertan en entidades dedicadas exclusivamente a producir largometrajes dominicanos, aprobados previamente por la Dirección General de Cine (DGCine), pueden deducir el 100% de la inversión de sus impuestos sobre la renta correspondientes al período en que se realizó la inversión.
En diez años República Dominicana ha dejado de percibir RD$25,738.90 millones mientras que, de manera directa, las producciones cinematográfica ha aportado a la economía RD$42,656 millones entre 2011 y 2023.
Incentivos
El director y productor cinematográfico Hans García, quien también preside la Asociación Dominicana de Profesionales del Cine (Adocine), manifestó su postura respecto a una eventual reforma fiscal, destacando la importancia de mantener los incentivos fiscales actuales para el sector cinematográfico.
García señaló que el artículo 34, que establece los incentivos para la industria cinematográfica, es crucial para el desarrollo del cine en el país.
“Entendemos que los incentivos, tal como se están ofreciendo actualmente, son lo correcto para nuestro mercado y nuestra industria. Este es el mejor incentivo en toda Latinoamérica”, afirmó García, enfatizando que cualquier modificación a la ley no sería beneficiosa.
En su defensa, García resaltó el impacto económico de la producción cinematográfica en la nación. “En los últimos tres años, hemos generado más de 25,000 empleos. De estos, el 45% son ocupados por hombres y el 55% por mujeres. Además, el 88% del gasto en cine se realiza en pequeñas y medianas empresas, la mayoría lideradas por mujeres”, explicó.
El impacto de la industria cinematográfica va más allá de la creación de empleo. Según García, la producción de películas impulsa la economía local en los lugares de rodaje, beneficiando sectores como el turismo, la seguridad, el “catering”, los servicios legales, la construcción, el arte, la manufactura y el servicio médico.
“Cada rodaje implica una inversión significativa que genera riqueza y empleo en las comunidades donde filmamos”, comentó García.
De acuerdo con el presidente de Adocine, los incentivos fiscales no solo fortalecen la industria cinematográfica nacional, sino que también fomentan la inversión extranjera y la creación de nuevas empresas en el sector. “Estamos creando una industria que obliga a inversiones millonarias en estudios de cine, salas de coproducción, animación y más. Todo esto genera empleo e impuestos que benefician al país”, puntualizó.
García hizo un llamado a las autoridades para que mantengan intactos los incentivos fiscales al cine en la reforma fiscal, argumentando que cualquier cambio podría perjudicar el crecimiento y desarrollo de esta pujante industria en República Dominicana, a la vez que instó a considerar la inclusión de incentivos específicos para la promoción y mercadeo en la reforma fiscal.
Beneficios
García mencionó que la publicidad y el mercadeo son el talón de Aquiles de las producciones dominicanas, ya que la ley actual no contempla incentivos específicos en estas áreas.
“Las productoras destinan fondos para la promoción de sus películas, pero no siempre es suficiente. Hay producciones concebidas para festivales que no atraen a grandes audiencias, pero que son vitales para la promoción internacional de nuestro cine”, afirmó García.
El presidente de Adocine señaló que, aunque el Gobierno ya ofrece incentivos valiosos, es crucial equilibrar estos con medidas adicionales que apoyen la promoción de las películas. “El Gobierno hace una contribución significativa, pero exigir más es complicado”, comentó.

