En la crisis financiera mundial del 2008 y 2009, cuando el mundo estaba patas arrib, las navidades se celebraron como de costumbre: con fiestas y alegria.
Los dominicanos, en una gran mayoria, pasan el año con muchas penurias, aunque tengan un empleo formal o informal y si no tienen ninguno de los dos la pasan peor.
Por eso es justo que, en cada barrio, en cada comunidad, en cada empresa, en cada institución pública, en cada hogar, la gente la pase bien en navidad, con música, baile, tragos, comida, y rifas y juguetes para los chiquillos.
Regalar en navidad es casi una obligación, aunque sea algo sencillo y barato.
Al pobre hay que darle también momentos de felicidad y la navidad es uno de ellos.
Y toda esa alegría dinamiza la economía y hace botar el estrés, la ansiedad y la angustia porque vivimos momentos difíciles, tensos y llenos de incertidumbre por las convulsiones de un mundo en crisis cuyo futuro luce sombrío.
Obviamente, algunos piensan que esas fiestas, sin son patrocinadas por el gobierno, representan un dispendio y un gasto que tiene un efecto cero en la economia, lo cual es totalmente falso.
En una fiesta se alquilan sillas y mesas, se compra comida, bebidas, vasos, cubiertos y platos plásticos, y eso beneficia a miles de microempresas.
Se rifan bonos entre el personal, que después van a los comercios y supermercados para comprar bienes.
Se contratan orquestas o grupos musicales que a su vez gastan su dinero comprando casas o apartamentos, carros y buenos regalos a los familiares.
El transporte se beneficia, ya que se alquilan miles de buses para llevar a la gente al lugar de la celebración y a los miles de dominicanos que se movilizan a los pueblos de sus ancestros a pasar las navidades.
Y todo eso permite que la tasa de crecimiento en diciembre generalmente sea alta y que lo ingresos fiscales aumenten ya que, en adición a los gastos mencionados, que aumentan el consumo (y el ITBIs), se lanzan a la calle unos RD$120 mil millones en pago de la regalia pascual tanto del sector público como privado.
Eso sin contar el salario del mes y de que muchas empresas e instituciones públicas autónomas pagan de regalía dos y tres salarios o distribuyen millones por bonificaciones.
Pero por favor, ni se endeude ni se meta en líos con sus tarjetas de crédito.
Solo consuma estrictamente lo que pueden pagar al corte de la tarjeta en enero.
Si cae en la trampa del pago minimo terminará el 2023 perdiendo su carro, sus muebles y hasta su casa.
Disfrute las navidades comedidamente, porque el próximo año es como entrar a un túnel oscuro donde no se sabe cuándo verá la luz.

