La oposición usa el tema de la deuda como bandera de lucha contra el gobierno. Pero ¿tienen razón?
En una parte sí, en otra no.
En términos del volumen de la deuda los organismos internacionales y las agencias de calificación de riesgo no usan su valor absoluto como referencia, sino el valor relativo.
Esto es, la deuda con relación al PIB (DEUDA/PIB).
En este sentido, las críticas no tienen fundamentos.
Esa relación que hoy ronda el 59%, bajando un 2.5% respecto al 2021 (deuda consolidada que incluye la del BCRD), es bastante baja comparada con el resto de los países de LAC y muy baja comparada con Estados Unidos y Europa, donde esa relación en muchos casos supera el 100% o Japón con más de 200%.
Pero si nos limitamos a la deuda del Gobierno Central (deuda del sector público no financiero que excluye al BCRD), esta apenas llega al 43.6% del PIB en enero del 2023, la tercera más baja del continente.
Basta recordar que con la pandemia esta deuda subió a 56.6% del PIB, bajando en 13 puntos porcentuales en apenas dos años y medio, algo verdaderamente impresionante

EVOLUCIÓN DE LA DEUDA DEL SECTOR PUBLICO NO FINANCIERA
¿Pero dónde está el problema?
En el gasto de intereses, que es una carga que representa el 21.6% de los ingresos fiscales.

Hay que reconocer que el gobierno realizó el año pasado una operación de manejo de pasivos de bonos en dólares estadounidenses con la que se logró una reducción del servicio de la deuda de US$1,100 millones en el período 2022-2024.
Pero aún queda un largo camino para que el servicio de la deuda no pase del 15% de los ingresos fiscales ya que es lo que Grecia dedica para pagar los intereses de su deuda que alcanza el 187% del PIB.
