La escasez de petróleo golpea al turismo en Cuba y acelera la salida de visitantes

La crisis energética que atraviesa Cuba ya no solo se percibe en los apagones o en las interminables colas para cargar combustible: ahora también se refleja en aeropuertos semivacíos y hoteles que bajan sus persianas. La falta de petróleo ha comenzado a golpear con fuerza al turismo, uno de los pilares de la economía de la isla.

En las últimas semanas, varios gobiernos han recomendado evitar viajes a la isla ante la inestabilidad del suministro energético. La escasez de combustible ha provocado cortes eléctricos prolongados, cancelaciones de vuelos internacionales y dificultades para garantizar el repostaje de aeronaves en aeropuertos como el de Varadero y La Habana.

Rusia anunció la repatriación de sus turistas y la suspensión temporal de operaciones aéreas hacia Cuba. Aerolíneas canadienses y rusas han enviado vuelos prácticamente vacíos para recoger pasajeros y evitar que queden varados, mientras que otras compañías han incorporado escalas adicionales para cargar combustible fuera del país.

El impacto se siente en destinos tradicionalmente concurridos como Varadero y el centro histórico de La Habana. Según un documento interno del Ministerio de Turismo citado por agencias internacionales, unos 30 hoteles y complejos turísticos han cerrado temporalmente por baja ocupación y restricciones energéticas.

“Solo encontré un taxi”, relató el turista francés Frédéric Monnet, quien decidió acortar su visita a un valle del occidente cubano para regresar cuanto antes a la capital. “Puede que no haya taxis después”, comentó, reflejando la incertidumbre que viven los visitantes.

La crisis se agravó tras el endurecimiento del embargo estadounidense, vigente desde 1962, que dificulta la importación de petróleo y otros insumos esenciales. En paralelo, Washington ha presionado a países proveedores para limitar envíos de crudo a la isla.

Para Cuba, la caída del turismo no es un problema menor. Tradicionalmente, el sector representa una de las principales fuentes de divisas, solo superada por los ingresos generados por servicios profesionales en el exterior. Estos recursos resultan clave para financiar la compra de alimentos, combustible y medicamentos.

En las calles de La Habana, la postal habitual de autos clásicos de los años 50 transportando visitantes se ha vuelto menos frecuente. Juan Arteaga, de 34 años, conductor de uno de estos vehículos, resume la situación con una frase repetida tres veces para enfatizarla: “La situación es crítica, crítica, crítica”.

La isla, con 9,6 millones de habitantes, arrastra además una prolongada crisis económica marcada por escasez de alimentos y medicamentos. Esta semana, dos buques de la Armada de México arribaron con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria —incluyendo leche, carne, arroz y productos de higiene— según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana.

El sector turístico ya venía debilitado tras la pandemia de COVID-19, con una caída cercana al 70 % en ingresos entre 2019 y 2025. Ahora, expertos como José Luis Perelló advierten que el país enfrenta la posibilidad de “un año desastroso” si no logra estabilizar el suministro energético.

Mientras tanto, músicos, choferes, guías y trabajadores hoteleros, más de 300.000 personas que dependen directa o indirectamente del turismo, observan cómo la crisis del combustible amenaza su sustento diario.