La hermosa discriminación en las pólizas de vida

Por José Alfredo Guerrero

Las pólizas de seguros representan una de las tantas bendiciones que sólo son posibles en un sistema que respeta la voluntad de los individuos para concertar acuerdos mutuamente beneficiosos desde las posiciones en que deciden participar en la división del trabajo.

¿Y? Bueno que como la industria requiere de empresarios privados para presentar pólizas en competencia a potenciales clientes por eso no existe en Cuba y se va muriendo en Nicaragua, Bolivia y Venezuela.

En las dos gráficas está la evolución del mercado asegurador en República Dominicana y en la Venezuela sometida por camaradas.

Los otros dos países gobernados por revolucionarios expropiadores presentan un panorama similar que puede chequear en la interesante página de información estadística para el mercado asegurador de Latinoamérica MAPFRE XEconomics.

La hermosa discriminación en las pólizas de vida
La hermosa discriminación en las pólizas de vida

El seguro de vida es un invento maravilloso de emprendedores cuya inspiración pudo estar en los buenos samaritanos, iglesias y parientes que ayudaban a las viudas y en las acciones de individuos previsores que, con contratos privados, aseguraban una provisión futura de fondos, producto de aportes más intereses, a sus descendientes.

De esos comportamientos y la disponibilidad de estadísticas confiables sobre la esperanza de vida surge una oportunidad lucrativa en ofrecer una indemnización por fallecimiento pagando primas en sintonía con la edad del asegurado.

El seguro de vida es un poema a la discriminación por sexo, edad, ocupación, pasatiempo, historial de salud propia y de antepasados que permite pagar por la cobertura deseada en base al perfil de riesgo individual.

Por una misma cobertura paga menos el más joven, el que camina en el Parque Mirador al atardecer, se encuentra en el rango tolerable del peso para su tamaño, respeta los límites de velocidad en los juegos de carritos chocones y la excede solo en las de autos de carrera a control remoto en la pista de la Feria Ganadera, pasatiempo que combina dando vueltas en un pony donde pela la punta de los tenis.

A menos riesgo menos prima. Esto sí es una verdadera revolución intelectual y comercial que separa la barbarie intrínseca del marxismo del avance hacia la civilización diseñan las personas cerrando contratos libres y voluntarios.

En el caso de los seguros generales y de salud también es maravilloso que por un cargo razonable sea posible recibir lo pactado para un porcentaje de la reposición de activos o cubrir facturas médicas, sin tener que depender exclusivamente de las finanzas personales y/o la voluntad de terceros o de auxilio estatal.

Esta es una forma más eficiente que tratar de asumir los riesgos con ahorros propios, en los casos que esto sea posible, y que culturalmente contribuye a que debemos ser el primer bastión para enfrentar los riesgos en asociación voluntaria con quienes ofrecen servicios de cobertura privada.

En naciones donde la generalidad de la población comparte la visión de que la responsabilidad de su futuro empieza con acciones responsables individuales se encuentra el fundamento de su riqueza y desarrollo.

En las que políticos se colocan como los proveedores de toda necesidad desde la cuna a la tumba, todo aquel sin vínculos directos al poder político termina dependiendo del sustento mandará el CLAP o la cartilla de racionamiento.

Para alejarnos cada vez más de esas ovejas rojas se deben eliminar las barreras alega el sector que les impiden un desarrollo mayor.

Con un marco regulatorio competitivo con naciones del área el sector puede superar el magro 1.8% de primas como porcentaje del PIB para el año 2023.