Richard Medina
En la prueba PISA 2022, apenas uno de cada cuatro estudiantes dominicanos de quince años alcanzó el nivel 2 de comprensión lectora versus un promedio de tres de cada cuatro en los países de la OCDE. Estos datos describen un sistema educativo donde la mayoría de los adolescentes no pueden extraer la idea central de un texto excepto que se le diga dicha idea explícitamente.
Mientras eso sucede, globalmente hay una tendencia de fomentar el uso de libros electrónicos masivamente en la educación preuniversitaria. Sin embargo, hasta ahora, la evidencia científica favorece el uso del libro físico en primaria y secundaria para fines educativos.
Una revisión o meta-análisis de 2025, que incluyó 59 estudios y 171,000 estudiantes, encontró que la lectura por aparatos electrónicos conllevaba a que los estudiantes tuvieran menor comprensión lectora que si leen en libros impresos. Este fenómeno, llamado “efecto de la inferioridad de la pantalla”, tiene varias particularidades. Primero, en los distintos estudios, se encontró que la ventaja de los libros físicos aumenta cuando los niños tienen que leer un texto y analizarlo en poco tiempo.
Segundo, la ventaja de los libros impresos aumenta cuando se trata de libros escolares porque son textos informativos e instructivos, que explican, argumentan y comparan ideas. Tercero, el efecto es mayor en los niños de menor edad y la ventaja disminuye cuando los niños están en los últimos cursos de la secundaria. Cuarto, leer en una tablet o dispositivos de mano es preferible a leer en una computadora, pero todavía es mejor leer un libro físico.
Entre las hipótesis de por qué sucede lo anterior se puede destacar que, cuando un niño lee un libro físico, hace un mapa mental de la información, anota, subraya y sombrea ideas que le permiten acumular conocimiento y entender mejor lo que se lee.
Por otro lado, un niño que lee en una pantalla pasa páginas rápidamente, desliza la pantalla y tiene fatiga de los ojos, lo cual puede generar una lectura superficial o la percepción de que se entendió lo leído, cuando no necesariamente fuese así. Dada esta realidad, países como Dinamarca, Suecia y Finlandia, que fueron muy activos utilizando libros electrónicos, están modificando sus programas académicos de primaria y secundaria para utilizar libros impresos, lápiz y papel.
Lo anterior no implica que un libro electrónico sea descartable. Es más barato disponer de libros electrónicos para uso masivo. Además, los estudios mencionados anteriormente plantean que su uso para leer literatura, como novelas, en estudiantes universitarios puede generar mejores resultados de comprensión lectora. Igualmente, los libros electrónicos pueden servir de complemento al libro físico en la educación preuniversitaria, particularmente con actividades interactivas y lúdicas.
Dado lo anterior, el libro electrónico debe verse como un apoyo en la mejora de la lectura en la niñez, pero no debe ser la herramienta principal.
Hasta ahora, el libro físico sigue teniendo la mayor importancia en el proceso enseñanza-aprendizaje. En República Dominicana, probablemente lo que conviene es mantener el uso del libro físico, los dictados y la escritura manual intensamente, complementando con el uso de libros electrónicos para textos narrativos.
