Por: Yanio Concepción
La Declaración Política adoptada en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de Doha, Catar, marca un giro trascendental en la agenda internacional al reconocer oficialmente a la Economía Social y Solidaria (ESS) y al cooperativismo como herramientas estratégicas para enfrentar la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) destacó que las cooperativas y las organizaciones solidarias pueden desempeñar un papel fundamental en la transformación social, la generación de empleos dignos y el cumplimiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La Declaración impulsa además políticas orientadas al fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas, el emprendimiento social, la inclusión financiera y la participación de mujeres, jóvenes y sectores vulnerables en la economía.
En un escenario global marcado por crisis económicas, desempleo tecnológico, cambio climático y crecientes desigualdades sociales, la Economía Social y Solidaria emerge como una alternativa real para construir modelos económicos más humanos, participativos y sostenibles.
Para América Latina y el Caribe, y particularmente para la República Dominicana, este reconocimiento internacional representa una oportunidad histórica para fortalecer políticas públicas vinculadas al cooperativismo, el desarrollo comunitario y la innovación social.
La región posee una amplia tradición cooperativa y asociativa que hoy adquiere mayor relevancia frente a los desafíos económicos y sociales del presente. Las cooperativas han demostrado capacidad de resiliencia, inclusión financiera y compromiso con el desarrollo territorial, convirtiéndose en actores claves para la estabilidad social y económica.
En el caso de la República Dominicana, este nuevo escenario internacional abre espacios importantes para continuar impulsando iniciativas vinculadas al cooperativismo, el emprendimiento solidario, la educación financiera y la articulación de políticas públicas alineadas con los ODS y la Agenda 2030.
La Cumbre de Doha confirma que el debate mundial ya no se limita únicamente al crecimiento económico, sino también a la construcción de sociedades más inclusivas, resilientes y con mayor justicia social.
El reconocimiento explícito de las cooperativas y de la Economía Social y Solidaria como actores fundamentales del desarrollo demuestra que el futuro requerirá economías más humanas, democráticas y comprometidas con la dignidad de las personas.
Hoy, más que una alternativa, la Economía Social y Solidaria comienza a consolidarse como una necesidad estratégica para garantizar estabilidad social, desarrollo sostenible y oportunidades para todos.
