La Asamblea Nacional Popular (ANP) de China, el evento político más importante del año en el país, abordará esta semana temas clave como el crecimiento económico, el presupuesto de Defensa y una enmienda a la ley de secretos de Estado, mientras el primer ministro Li Qiang presentará las previsiones de crecimiento para 2024.

En la inauguración el martes de la sesión de la ANP (Legislativo), el primer ministro chino, Li Qiang, dará a conocer las previsiones de crecimiento de la segunda economía del mundo para 2024 tras haber crecido un 5.2% en 2023, cumpliendo el objetivo oficial fijado por las autoridades.

Sin embargo, la economía del gigante asiático continúa acusando el batacazo del sector inmobiliario, además de afrontar presiones deflacionistas, un consumo interno lento y una demanda exterior débil.

Para los analistas, lo más importante será saber qué herramientas de estímulo estaría dispuesto a utilizar el Ejecutivo para resolver estos problemas.

Tensión en el Mar de China Meridional
La ANP anunciará también el crecimiento del presupuesto de Defensa -en 2023 fue de un 7.2% por el 7.1% de 2022- en medio de las tensiones en el mar de China Meridional y la mirada puesta en Taiwán, isla que Pekín reclama.

Las tensiones han sido especialmente significativas con Filipinas, que reforzó su alianza militar con Washington para frenar las ambiciones expansionistas de China, lo que ha desembocado en enfrentamientos entre barcos de ambos países durante los últimos meses, generando preocupaciones sobre un potencial combate armado en la región.

En cuanto a Taiwán, acaba de inaugurar un nuevo Gobierno del soberanista Partido Democrático Progresista (PDP) que también ha aumentado su partida de Defensa y firmado acuerdos para recibir armamento de Washington, algo que, a ojos de Pekín, supone echar más leña al fuego “encendido por los separatistas” que gobiernan la isa.

Desde las elecciones del 13 de enero, las incursiones de barcos, aviones o globos aeroestáticos en las inmediaciones de Taipéi no han dejado de aumentar, a lo que hay que sumar la reciente polémica por la muerte de dos pescadores chinos en las inmediaciones de las islas Kinmen, un archipiélago a pocos kilómetros de la China continental.

Según expertos citados por el diario oficialista Global Times, el presupuesto de Defensa -que llega tras la purga de varios altos cargos militares y la destitución en octubre del anterior titular de la cartera- crecerá de forma “moderada”, con vistas a “cubrir las necesidades del país ante un entorno de seguridad desafiante”.

Repaso a la diplomacia en momento de conflictos
Durante la ANP comparecerá ante la prensa el ministro de Exteriores, Wang Yi, que en julio sustituyó a Qin Gang, cesado fulminantemente de su puesto tras permanecer varias semanas desaparecido de la vida pública sin que el régimen comunista haya dado todavía explicaciones al respecto.

Wang hablará a los periodistas en un momento de cierta distensión con Estados Unidos pero en pleno conflicto en Oriente Medio y en Ucrania, país al que Pekín enviará de nuevo a su representante especial para buscar una solución tras reconocer “dificultades” para que Kiev y Moscú den paso a conversaciones de paz.

Según Neil Thomas, del Centro de Análisis de China del Instituto de Políticas de la Sociedad Asiática, Pekín “evitará ser antagonista ante Occidente” antes de las elecciones en EE. UU. y del probable viaje a Europa que realizará el presidente chino, Xi Jinping, esta primavera.

La ley de seguridad y la corrupción, sobre la mesa
En la sesión de la principal cita política china sobrevolará la última revisión de su ley para la “protección de secretos”, que llega después de poner en marcha varias investigaciones contra consultoras extranjeras que operan en el país, sembrando inquietud en el sector.

De acuerdo con Global Times, el Partido Comunista busca luchar contra “nuevas amenazas” como el phishing, la filtración de información cibernética, la transmisión transfronteriza ilegal de datos, el comercio de “activos grises” y los rastreadores ilegales.

China revisó también el año pasado su ley contra el espionaje que, según Pekín, “no afectará a las actividades comerciales normales ni a la inversiones y operaciones legítimas” de las empresas extranjeras.

Todo ello mientras el Partido Comunista (PCCh) sigue afilando su campaña contra la corrupción impulsada hace años por Xi, quien afianzó su poder al frente del país durante el XX Congreso que celebró la formación en 2022.

Los analistas esperan que el líder chino redoble sus llamados a la innovación y a la “autosuficiencia tecnológica”, o que el país presente nuevas propuestas para atajar los problemas derivados del envejecimiento de la población y la baja natalidad, como retrasar la edad de jubilación hasta los 65 años para mantener a flote unos fondos de pensiones que, según reconoce la prensa oficial, “se están agotando”.

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