Estamos lejos de ser la bolita del mundo en turismo y zonas francas. Inclusive, países de Centroamérica y el Caribe están mejor posicionadas que nosotros y compite ferozmente por ambos.

Si perdemos competitividad en las dos principales fuentes de ingresos en divisas simplemente nos jodimos. Oigan bien, nos jodimos.

Estos sectores aportan más de 840 mil empleos directos sin incluir los indirectos y generan más de 18 mil millones de dólares ingresos en divisas.

Tenemos que atraer más inversión extranjera a como dé lugar ofreciendo todos los beneficios posibles y no solo en zonas francas y turismo. Esa inversión es la que impulsa el desarrollo económico, aumenta las exportaciones, crea empleos formales, incorpora nuevas tecnologías y atrae profesionales de alto nivel.

Esto dijo el presidente Abinader a principios de año para referirse al comportamiento económico del 2023 y el resultado fiscal.

El Gobierno pasó balance al comportamiento económico durante el 2023, año en que el déficit fiscal se redujo de 3.2 a 3.1 %, gracias a las cifras saludables que aportaron el turismo, con generación de divisas estimadas en 10,000 millones de dólares y la exportación de zonas francas, cuyos montos se elevaron por más de 7,445 millones.

Estos dos sectores son la bujía que mueve la economía y deben quedar exento de cualquier carga tributaria adicional en la nueva reforma fiscal que estará muy pronto en la mesa de discusión. Porque los lobos merodean alrededor de nosotros.

El costo de perder competitividad en turismo y zonas francas aplicándole nuevas cargas tributarias tendría un efecto devastador en los ingresos en divisas que jamás compensaría lo que se pretende recaudar.

Es una advertencia temprana antes de jugar con fuego.
Hay que buscar mas ingresos reduciendo la altísima evasión en el ITBIs y el ISR, en la eliminación de exenciones y exoneraciones a sectores que no aportan lo que el gobierno sacrifica en impuestos y a productos que los pobres no consumen.

Revisar los selectivos al consumo, el IPI, y una decena de figuras impositivas donde hay mucha tela que cortar.
Finalmente, hay que legislar para que las microempresas formales sobrevivan más de tres años, que por las excesivas cargas impositivas son empujadas hacia la informalidad o desaparecen del mapa muy rápido.

Es la informidad que genera el 55% de los empleos, donde no se respeta el salario mínimo, no pagan impuestos ni hay beneficios sociales de ningún tipo.

Esto último implica modificar otras leyes, como el Código Laboral, y la Seguridad Social.
ACLARACIÓN: JAMÁS HE TRABAJADO COMO EMPLEADO O ASESOR EN TURISMO Y ZONAS FRANCAS.

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