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Parecería que el reproche de Jehová al pueblo hebreo, “de dura cerviz” (éxodo 32.9) sigue siendo aplicable a nuevos pueblos y generaciones; incluyéndonos.

No escarmentamos las lecciones que nos brindan los acontecimientos y la naturaleza. Seguimos repitiendo el comportamiento rutinario, como si nada hubiera pasado; especialmente en lo relativo a la falta de una adecuada actitud previsora y de dar el mantenimiento debido a infraestructura y edificaciones públicas.

Acontecen fenómenos atmosféricos, surgen epidemias, deteriorase medio ambiente y sistemas políticos, estallan presiones migratorios y guerras, etc..

Mientras, seguimos como si nada que pudiera alterar el comportamiento rutinario asumido; olvidando la lección de Albert Einsten: “si buscan resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

Estas reflexiones son apropiadas a raiz de las calamidades sufridas el pasado fin de semana.
Volvimos a ponerle piloto automático al fenómeno atmosférico, como sucedió con el huracán David en 1979, advirtiendo taxativamente que pasaría en dirección S-N alrededor de la frontera y enviándolo hacia Haití, Cuba y Jamaica, alertando vehementemente las provincias fronterizas.

Pero cualquiera diría que el fenómeno se encolerizó, modificó su trayectoria rumbo O-E rozando nuestro sur costero, descargando su ira sobre establecimientos humanos desprevenidos ilusionados por predictores que la veleidad de los fenómenos atmosféricos derivados del cambio climático, los está convirtiendo cada día mas en explicadores de lo que pasó en lugar de predictores certeros.

Consecuentemente, la furia climatológica azotó infraestructura y edificaciones carentes de mantenimiento oportuno y adecuado.

Lo acontecido amerita de los poderes públicos una acción contundente a las acciones de mantenimiento de infraestructuras y edificaciones, dándole relevancia a esta función.

Actualmente los ejecutivos de las instituciones publicas priorizan la ejecución de nuevas obras en función de las presiones que reciben – políticas, sectores sociales, comunidades territoriales, etc- para la realización de nuevas obras; relegando por ello funciones de mantenimiento.

Por estas razones sugerimos:

  1. Que se constituya, como dependencia inmediata de la Presidencia de la República, con los secretarios sin cartera y asesores que este haya designado, una COMISION NACIONAL DE MANTENIMIENTO DE INFRAESTRUCTURA Y EDIFICACIONES con el encargo especifico de velar por la ejecución adecuada de los programas de mantenimiento de todas las instancias estatales.
  • Velará asimismo porque estas instancias formulen y cumplan las tareas necesarias para formular y ejecutar programas de mantenimiento que aseguren la seguridad, funcionamiento y preservación de las infraestructuras y edificaciones
  1. Que en todas las reuniones del Consejo de Gobierno, constituya un punto obligado de agenda, de información y tratamiento, la supervisión del cumplimiento de los programas de mantenimiento formulados por las instituciones
  2. Que se instruya a la DIGEPRES a procesar inmediatamente, con carácter prioritario, las partidas de mantenimiento de infraestructuras y edificaciones solicitadas por cada una de las entidades estatales
  3. Que se cree un FONDO DE MANTENIMIENTO con capacidad de nutrirse de los montos presupuestados para estos fines aprobados en el presupuesto 2024, de los excedentes de caja que se presentaren cada mes dentro la ejecución presupuestaria y con capacidad de recibir fondos nacionales e internacionales de empresas e instituciones, que puedan gestionarse para este propósito.
  • Deberá precisarse que las contribuciones de personas y empresas nacionales efectuadas a este FONDO sean consideradas como gastos deducibles del ISR.
  1. La COMISION deberá participar en las sesiones del COE en la que se delibere sobre la información al público ante cada fenómeno potencialmente causante de desastres naturales debiendo:
  • Insistir que los fenómenos atmosféricos no transitan por carreteras sino que circulan libremente por el aire, pudiendo cambiar de trayectoria ante cualquier alteración climatológica.
  • Como corolario se impone que la publicidad gubernamental durante días de exposición a fenómenos, se concentre en informar sobre esta característica.
  • Asimismo la publicidad oficial durante el periodo crítico deberá estar completamente despojado de propaganda y protagonismo político, de culto a la personalidad de ejecutivos de instituciones públicas.

Estas sugerencias se presentan como borrador susceptibles de enriquecimiento y ampliación proveniente de instancias responsables de la nación.

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