Por: José Lois Malkun
La economía dominicana está creciendo demasiado rápido en un contexto externo bastante desfavorable. De hecho, las economías de muchos países emergentes y desarrollados se está ralentizando (decrecen) y eso incluye a países asiáticos, incluyendo China, Europa en su conjunto, Rusia y muchos latinoamericanos.
Pero la inflación interanual registró en junio un repunte a 5.67% y ese es un problema. La inflación crece en todos los países por los precios del petróleo y el gas, que arrastra otros aumentos de precios en los alimentos, materias primas industriales, insumos agrícolas y transporte.
La prioridad del pais en este momento es bajar la inflación, aun con el petróleo nuevamente subiendo como una rayo. Y solo podemos lograrlo frenando un poco el crecimiento. Eso implica quitarle liquidez al mercado financiero y frenar la demanda, vía la tasa de interés.
Para orientación de los lectores la pregunta es: ¿Que es mejor?
¿Un crecimiento sobre el 4% con inflación de 5.67% o un crecimiento de 3.5% con inflación de 4.5% en un momento de crisis?
No puedes tener las dos cosas a la vez, porque un crecimiento alto muestra que la demanda es alta y hay mucha liquidez y eso presiona los precios al alza. Lo contrario seria ralentizar el crecimiento para quitarle presión a los precios.
Pero hay dos puntos claves en esta dicotomía. ¿Esa inflación es transitoria o persistirá en el largo plazo?
Es definitivamente transitoria porque está sujeta a los precios del petróleo que se mueve como un cometa descarriado. Precios que estaban a 68 dólares el barril y dos semana después a casi 90 dólares el barril. Y el otro punto es que el crédito privado crece en forma moderada donde no se evidencia una expansión excesiva. En esas circunstancias no puedes restarle liquidez al sistema.
Por lo tanto, lo recomendable en este contexto es lo siguiente:
- No conviene frenar el crecimiento para bajar una inflación que podría ser transitoria
- Mantener la tasa de política monetaria, salvo lo que decida la FED en su próxima reunión.
- Vigilar la inflación subyacente que esta más controlada (4.96% interanual a junio);
- Monitorear la evolución del tipo de cambio y del crédito.
- El mercado laboral se muestra sólido y eso no sucede en una economía sobrecalentada.
Definitivamente, no es recomendable apresurarse en frenar el crecimiento con medidas monetarias hasta que el bosque se despeje y la bruma se disipe. Si el petróleo se mantuviera estable en los alrededores de 70 dólares el barril, el crecimiento podría continua alto con una caída rápida de la inflación. El mejor escenario, pero fuera de nuestro control.
En Estados Unidos la inflación en junio bajo de 4.2% a 3.5%, lejos de su rango meta (2%). Pero la gasolina esta subiendo de nuevo por los aumentos de precio del petróleo y en julio es posible que la inflación repunte nuevamente.
Por ello, es difícil que las tasas bajen de su actual rango entre 3.50%-3.75%.
