El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, defendió este lunes el aumento de la inversión pública, que según afirmó registra un crecimiento de 34 % respecto al año pasado, y sostuvo que el Gobierno debe procurar elevar ese componente del gasto pese a las restricciones fiscales que enfrenta el país.

Durante su participación en LA Agenda Semanal, Díaz explicó que mientras la inversión pública ha aumentado 34 %, el gasto corriente lo ha hecho alrededor de 7 %. Señaló que desde su llegada al Ministerio de Hacienda se ha planteado como meta ejecutar “más, mejor y, si es posible, aumentar el nivel” de inversión.

El funcionario consideró que mantener durante varios años la inversión pública en torno al 2.5 % del producto interno bruto (PIB) no sería conveniente para la economía, por lo que abogó por continuar impulsando los recursos destinados a obras y proyectos públicos.

En ese contexto, el presidente Luis Abinader afirmó que la inversión pública cerrará este año en aproximadamente 2.7 % del PIB, por encima del 2.3 % registrado en 2019. El mandatario cuestionó las comparaciones realizadas por sectores de la oposición, al señalar que en ocasiones utilizan cifras absolutas y en otras indicadores relativos, dependiendo del aspecto que analizan.

Abinader sostuvo que, aunque la inversión representa actualmente cerca de 2.7 % del PIB, la economía dominicana es de mayor tamaño que en 2019, por lo que en términos absolutos los recursos destinados a inversión serían casi el doble de los registrados ese año. A su juicio, esto se refleja en las obras que actualmente se ejecutan en distintas provincias.

Díaz también señaló que el déficit fiscal promedio desde 2021 se ha mantenido alrededor del 3 % del PIB, nivel que consideró razonable frente a las diferentes crisis que ha atravesado el país. Asimismo, afirmó que la deuda pública se ha reducido cerca de 10 puntos porcentuales desde el máximo alcanzado en 2020.

El ministro reconoció, sin embargo, que incrementar de manera significativa la inversión sin contar con mayores ingresos fiscales implicaría elevar el déficit, por lo que las autoridades deben mantener sus decisiones dentro de las restricciones presupuestarias existentes.

Explicó que, ante la imposibilidad de impulsar una reforma tributaria durante las crisis registradas desde 2020, el Gobierno ha tenido que reducir la inversión en determinados períodos y redistribuir recursos hacia otras áreas del gasto.

Sobre los RD$30,000 millones destinados a mitigar el impacto del incremento internacional de los combustibles, Díaz indicó que solo una parte menor corresponde al denominado plan anticrisis, debido a que este comenzó a aplicarse recientemente. Precisó que la mayor proporción de esos recursos se obtuvo mediante redistribuciones y ahorros en partidas del gasto corriente, sin modificar el déficit contemplado en el presupuesto reformulado.