AMENAZA LIBERTAD DE PRENSA Y CAOS ECONÓMICO MUNDIAL

Por: Jose Lois Malkun

Desde Irán, pasando por Israel y llegando a Estados Unidos, periodistas y medios de comunicación son amenazados por los gobiernos para restringir la información sobre la guerra en Oriente Medio.

Nadie sabe lo que ocurre por miedo o represalias, donde en Israel quintan las cámaras del tránsito en todas las calles para que no se vean las imágenes de los bombardeos y el presidente Trump llama traidores a los medios que den información falsa, aunque estén verificadas por periodistas profesionales en el lugar de los hechos.

¿Número de victima? Desconocido. Irán da algunos datos y E.U. también, pero en Israel nadie muere.

¿Costo de la guerra? Desconocido, aunque E.U. habla de 1,300 millones diarios. Israel, Irán y las monarquías árabes no hablan de eso.

¿Daños a la infraestructura petrolera del Golfo Persico? Desconocido, aunque hay datos no confirmados de que un 60% de la producción de gas y petróleo ha sido afectada.

¿Daños a zonas civiles, edificios corporativos, aeropuertos y puertos y bases militares de E.U. en el Golfo? Desconocido, aunque han sido bombardeados repetidas veces por Irán.

¿Número de misiles y drones aun activos en Irán?: Desconocido

¿Daños a sus instalaciones de Uranio? Desconocido

El mercado bursátil se ha convertido en un columpio que sube y baja donde personas con acceso a información clasificada alrededor de la Casa Blanca, sobre el destino de la guerra, se están enriqueciendo. Cada anuncio del presidente Trump mueve los mercados y como hombre de negocio, más que como político, quiere evitar un crack bursátil.

¿Quién comenzó esta guerra estúpida e innecesaria?

Fueron Estados Unidos e Isarael y son ellos los que tienen que terminarla. No es Europa, ni Japón, ni Australia y muchos menos China, a quien Trump le pidió ayuda. Pero China está concentrada en sus planes para invadir a Taiwan en el 2017. Espérenlo.

Rusia es la más beneficiada en esta guerra y los países del Golfo, Israel e Irán los grandes perdedores. Todos quedará destruidos. Mientras Estados Unidos apenas pierde algunos aviones y soldados, que el presidente Trump prometió que nunca sucedería. Ahora bloquea el estrecho de Ormuz, bloqueado también por Irán, para ahogarlo económicamente ya que quiere evitar una nueva escalada de la guerra. Ojalá funcione para que Irán se siente a negociar.

Mientras tanto, el problema no es solo el petróleo. Los fertilizantes ya escasean, golpeando la producción de alimentos (aumentos de precios del maíz, la soya y el trigo), las tarifas aéreas suben, los fletes se duplican, y se disparan los precios de la energía. El bolsillo de miles de millones de personas, que no querían esta guerra, están vaciándose rápidamente.

Actualmente hay una pausa. Un cese al juego temporal sin fecha límite. Las negociaciones están abiertas. El mercado en su nivel máximo dando por descontado que no habrá más guerra. El petróleo sigue alto moviéndose entre los 95 y 103 dólares el barril. Pero la flota de Estados Unidos en las cercanías de las costas iraníes ya incluye tres portaviones, 40 barcos de guerra y varios submarinos con 50 mil hombres que no están de vacaciones en alta mar.