Por Richard Medina

Los resultados de PISA 2025 son desesperanzadores para República Dominicana. No obstante, la discusión y respuesta a los mismos no debe politizarse pues afecta a toda la sociedad.

PISA 2025 plantea varios fenómenos. Primero, República Dominicana sigue entre los países evaluados de peor desempeño. Ese desempeño se deterioró en lectura (caída de 6 puntos versus 2022) y se quedó igual en matemáticas y ciencias.

Segundo, el deterioro de PISA fue global. Unos 54 de 91 países o territorios empeoraron en al menos dos de las tres materias evaluadas; solo 14 países mejoraron en al menos dos materias. El uso de herramientas digitales sin planificación y la virtualidad de los años de pandemia siguen pasando factura.

Tercero, los estudiantes dominicanos mostraron competencias muy bajas, un fenómeno independiente del deterioro global. En lectura, 77% de los estudiantes no llegó al Nivel 2, donde un joven ya puede identificar la idea principal de un texto y comprender ideas generales no explícitas.

En matemáticas, 9 de cada 10 estudiantes dominicanos no pasaron el nivel básico, a partir del cual un estudiante puede usar información o interpretar tablas o gráficos para resolver problemas sencillos como convertir precios en diferentes monedas o calcular áreas. En ciencias, 74% de los estudiantes dominicanos no pudo pasar el nivel básico. Estos indicadores se quedaron iguales o retrocedieron respecto a PISA 2022.

Cuarto, prácticamente ningún estudiante dominicano está en los Niveles 5 y 6 (o de élite) en lectura, ciencias o matemáticas, tanto en la educación pública como en la privada.

Se deben tomar los indicadores de PISA de manera crítica y propositiva. El principal problema parece ser la muy baja capacidad de lectura comprensiva, y de entender y resolver problemas matemáticos básicos.

En ese sentido, países como Jordania, Filipinas y El Salvador se enfocaron en nivelar los estudiantes con problemas de lectura y matemática básica, y fueron de los que más mejoraron. Es decir, identificaron los estudiantes de peor desempeño, priorizando las zonas urbanas de mayor pobreza y las rurales, y les dieron clases adicionales de temas básicos. Por ejemplo, Filipinas tiene un exitoso programa de nivelación semanal en lectura y matemática básica.

Además, República Dominicana tiene un problema de sobreedad, es decir, estudiantes mayores que la edad recomendada para su grado. Esto debe considerarse en los esquemas de remediación a implementarse.

Asimismo, hay que ver qué hicieron los países asiáticos. Aplicaron métodos de enseñanza basados en evidencia, priorizando la interpretación, análisis y solución de problemas matemáticos, en lugar de la memorización y la aplicación directa de fórmulas matemáticas. El resultado es que estos países tienen los mejores sistemas educativos del mundo.

La educación es la única herramienta que tienen millones de familias dominicanas para asegurarse de que sus hijos escalen socialmente, es decir, salir de la pobreza. Una fuerza de trabajo productiva, bien educada, es la manera que tiene el país de producir bienes complejos para exportación en el futuro. Por eso, los resultados de PISA deben ser preocupantes para todos.

Con mala educación, convertirse en país desarrollado será difícil para República Dominicana.