Por: José Lois Malkun
En mi sesgo patriótico a veces olvido la realidad que se esconde detrás de nuestras relaciones con Haití. Para hacer este análisis corto, comienzo con el comercio. En 2025 las exportaciones dominicanas hacia Haití rondaron US$1,200 millones.
Haití continúa siendo el segundo pais como destino de nuestras exportaciones después de Estados Unidos (excluyendo el oro).
El superávit de la balanza comercial de bienes con Haití es de 95% exportación y 5% importación, cifras aproximadas por el problema del contrabando.
¿Nos conviene que Haití supere su crisis política y dinamice su económica? Si y No. Si, porque la demanda aumenta y nuestras exportaciones también. No, porque un desarrollo económico en el vecino pais podría reducir nuestras exportaciones y aumentar las importaciones desde Haití, con menores precios.
Sin embargo, ese desarrollo económico resolvería nuestro mayor problema con Haití: Revertir la inmigración. Muchos haitianos regresarían a su pais buscando fuentes de trabajo mejor remunerada.
Veamos ahora el tema de la mano de obra. Según cálculos de la ONE (2017) la demanda de mano de obra haitiana en la agricultura, el comercio, la construcción y otros servicios, era de 334 mil trabajadores. Hoy debe estar en unos 600 mil, casi el doble, debido al crecimiento económico del pais en los últimos 9 años.
¿Pero cuantos ciudadanos haitianos viven en República Dominicana ilegalmente sin estar empleados? La gran pregunta. ¿Medio millón, un millón o millón y medio? Nadie lo sabe.
Sin embargo, esa mano de obra empleada tiene un impacto que muchos desconocen. ¿Cuál sería la caída en la producción de bienes alimenticios y de exportación sin la mano de obra haitiana? Si más del 50% de los trabajadores empleados en la agropecuaria son haitianos no legales, entonces ese impacto seria demoledor.
Datos recientes de una encuesta en el 2022, en 711 fincas de arroz, plátano y habichuela, mostraron que un 66.8% de los trabajadores eran haitianos, la mayoría sin residencia legal. Eso no implicaba desplazamiento de mano de obra dominicana. Y no hablamos del azúcar, el tabaco, el café y el cacao, cuatro bienes básicos tradicionales de exportación.
Con la construcción pasa los mismos. ¿Cuánto costaría un apartamento de 250 mil dólares empleando solo mano de obra dominicana, que representa 18% del costo de la obra? Unos 25 mil dólares más aproximadamente. O sea, se elevaría a 275 mil dólares, con varianza amplia. Tampoco aquí hay desplazamiento de mano de obra dominicana por los salarios que se pagan, aunque estén dentro de lo que exige la ley.
COROLARIO: El problema no son los 600 mil haitianos que tienen empleo en diferentes sectores de la economía (suponiendo que parte de ellos este documentado fuera de la agricultura), sino en el medio millón, el millón o millón y medio, mayormente ilegal, que la economía no puede emplear, representando un alto costo social, político, económico y de seguridad para el país. La deportación de haitianos ilegales no puede ser selectiva, y trabajen o no, deben volver a su tierra, sin mediar costos.
