En un mundo cada vez más dominado por la tecnología, la inteligencia artificial (IA) se posiciona como eje de transformación de diversos sectores económicos, incluyendo el mercado laboral.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que cerca del 40% de los empleos en todo el mundo está expuesto a la IA, planteando retos y oportunidades tanto para los trabajadores como para las economías.

A través de su análisis “Gen-AI: inteligencia artificial y el futuro del trabajo”, se determinó que, en países con economías avanzadas, aproximadamente el 60% de los empleos pueden verse impactados por esta tecnología, donde el 30% podría beneficiarse de la integración de la IA a sistemas operativos, mejorando la productividad y creando nuevas formas de trabajo.

Sin embargo, el análisis señala que existen aplicaciones de inteligencia artificial que pueden ejecutar tareas realizadas por seres humanos, por lo que podría representar una disminución de demanda de mano de obra y, en consecuencia, una reducción de los salarios y contratación. “Esto una causa de temor entre el otro 30% de los trabajadores”, señala.

La institución plantea que los mercados emergentes y los países de ingresos bajos presentan una menor exposición a esta tecnología, con cifras del 26% y el 40%, respectivamente. Aunque esto sugiere que estas economías podrían experimentar menos impactos laborales, también podrían enfrentar desafíos en este aspecto.

La falta de infraestructura y de fuerza laboral cualificada para el manejo de la inteligencia artificial son de los obstáculos que, según la entidad, pueden dificultar la explotación de los beneficios de la IA, lo que podría ampliar aún más la brecha económica y tecnológica entre naciones, ya que mientras las economías avanzadas pueden capitalizar los beneficios de la inteligencia artificial para impulsar la productividad y la innovación, los mercados emergentes corren el riesgo de quedarse rezagados.

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