Hay crecimiento del endeudamiento y más concentración de financiamiento en mercados de capitales globales

La deuda del sector público no financiero (SPNF) continúa creciendo y cada vez depende más del mercado de capitales. Al cierre de mayo de 2026, el saldo total ascendió a US$67,995.5 millones, equivalente al 48.3% del Producto Interno Bruto (PIB) estimado, según cifras preliminares de la Dirección General de Crédito Público.

Más allá del aumento del monto adeudado, la composición del financiamiento revela un cambio que ha ganado fuerza en los últimos años: los bonos concentran una participación cada vez mayor dentro de la deuda externa, mientras disminuye el peso relativo de los organismos multilaterales y de los acreedores oficiales.

De los casi US$68,000 millones adeudados por el SPNF, US$48,287.9 millones corresponden a deuda externa, equivalente al 71% del total, mientras que la deuda interna suma US$19,707.6 millones, el 29% restante. La deuda externa representa el 34.3% del PIB, en tanto que la interna equivale al 14.0%, de acuerdo con las estimaciones oficiales.

Los datos muestran que el Estado dominicano financia una parte creciente de sus necesidades mediante emisiones de bonos. Al cierre de mayo, los bonos colocados en los mercados internacionales acumulaban US$38,123 millones, 78.9% de toda la deuda externa.

La cifra supera ampliamente los US$27,683.8 millones registrados en 2022, lo que supone un incremento cercano a US$10,440 millones en poco más de tres años. Como consecuencia, la participación de los bonos dentro de la deuda externa pasó de 76.1% en 2022 a 79.1% en mayo de este año, consolidándose como la principal fuente de financiamiento del Gobierno.

Mercados financieros

En contraste, el conjunto de acreedores oficiales redujo su peso relativo. Mientras en 2022 representaban el 23.8% de la deuda externa, al cierre de mayo de 2026 su participación descendió hasta 20.9%. El cambio evidencia que el crecimiento del endeudamiento ha estado impulsado principalmente por el financiamiento obtenido en los mercados financieros.

Dentro de los acreedores oficiales, los organismos multilaterales continúan siendo los principales prestamistas, aunque su peso relativo también ha disminuido. La deuda con este grupo pasó de US$6,673.2 millones en 2022 a US$7,933.1 millones en mayo de 2026.

No obstante, su participación dentro de la deuda externa cayó de 18.4% a 16.4%, debido a que el ritmo de crecimiento fue inferior al observado en las emisiones de bonos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sigue siendo el mayor acreedor multilateral del país, con un saldo de US$4,159.4 millones, aunque su participación descendió desde 10.9% de la deuda externa en 2022 hasta 8.6%.

En cambio, el Banco Mundial incrementó de forma sostenida su presencia. Los préstamos con ese organismo crecieron desde US$1,174.4 millones hasta US$2,362.6 millones, prácticamente duplicando el saldo registrado cuatro años atrás y elevando su participación de 3.2% a 4.9%.

La CAF mantiene una presencia mucho menor, con US$440.9 millones, equivalente al 0.9% del total. Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional dejó de figurar entre los acreedores del país. Después de registrar un saldo de US$635.3 millones en 2022 y US$155.6 millones en 2024, la deuda con ese organismo desaparece en las cifras correspondientes a 2025 y mayo de 2026.

Francia es líder entre bilaterales

Dentro de la deuda bilateral, Francia sigue siendo el principal acreedor. El saldo con ese país asciende a US$1,307.7 millones, equivalente al 2.7% de la deuda externa, muy por encima del resto de las naciones con préstamos vigentes.

Una parte importante corresponde a financiamiento otorgado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), que concentra US$1,270.3 millones.

España registra préstamos por US$116.4 millones, Japón mantiene US$200.1 millones, mientras Venezuela conserva un saldo de US$214.3 millones.

En conjunto, toda la deuda bilateral representa apenas el 4.5% de la deuda externa, una participación inferior al 5.5% que tenía en 2022.

La concentración también se observa dentro del endeudamiento interno. De los US$19,707.6 millones registrados hasta mayo, alrededor del 85.7% corresponde a bonos emitidos por el Ministerio de Hacienda. El saldo de estos títulos aumentó desde US$12,169.9 millones en 2022 hasta US$16,885.8 millones.

Mientras, la deuda con la banca comercial y otras instituciones financieras perdió importancia.

Ese componente descendió de US$372.8 millones en 2022 a apenas US$56.4 millones, equivalente al 0.3% de toda la deuda interna. Los bonos destinados a la recapitalización del Banco Central mantienen un saldo de US$2,276.4 millones, equivalente al 11.6% del endeudamiento interno y al 1.6% del PIB.

Desde el punto de vista aritmético, así va todo

De acuerdo con una revisión de las estadísticas oficiales, también muestran el crecimiento sostenido del endeudamiento total. En 2022 la deuda del SPNF ascendía a US$51,854.5 millones. Tres años y cinco meses después alcanza US$67,995.5 millones, un aumento superior a US$16,100 millones.

Durante ese mismo período, la relación deuda/PIB pasó de 45.5% a 48.3%, reflejando que el ritmo de crecimiento del endeudamiento ha sido superior al observado en la economía medida en términos nominales.

Más que el aumento del saldo, los datos de la Dirección de Crédito Público muestran una transformación en la estructura de financiamiento del Estado. Así las cosas, la deuda se encuentra cada vez más concentrada en emisiones de bonos, tanto en el mercado internacional como en el interno, mientras los préstamos provenientes de organismos multilaterales y de acreedores bilaterales reducen su peso relativo dentro del portafolio.