El presidente argentino Javier Milei celebró este viernes la aprobación en el Congreso de su paquete de reformas para liberalizar la economía, conocido como “Ley Bases”, y anticipó que impulsará nuevos cambios, entre ellos uno del régimen monetario.“La Ley Bases es un hito histórico y monumental (…) empieza una nueva etapa”, definió Milei entrevistado por el Canal LN*.”La consolidación fiscal está en marcha, ya pasó la etapa del déficit cero, ahora vamos a la etapa de la emisión cero, se viene el cambio de régimen monetario”, dijo el presidente sin dar detalles.

En Argentina rige desde 2019 un sistema de control de divisas, con varios tipos de cambio.

El Congreso aprobó en la madrugada del viernes por 147 votos a favor y 107 en contra el paquete que le otorga a Milei facultades extraordinarias por un año, además de facilidades para la inversión extranjera, flexibilización de leyes laborales y la autorización para privatizar una decena de empresas públicas, entre otros cambios.

También obtuvo el aval para ampliar la base de contribuyentes del impuesto a las ganancias.

Argentina atraviesa una fuerte recesión económica con una caída del producto Bruto Interno del 5,1% en el primer trimestre de este año, la inflación en 280% interanual en mayo y la mitad de la población en la pobreza.

En este escenario, el presidente dijo que “se viene la segunda etapa de mi gobierno”, en el que prometió “terminar definitivamente con el problema de la inflación”.

Anticipó además la creación de un nuevo ministerio “que tendrá como misión continuar con el proceso de reformas” con la próxima incorporación a su gabinete del economista Federico Sturzenegger, ex titular del Banco Central durante el gobierno del expresidente de derecha Mauricio Macri (2015-2019). ).

Respecto a la dolarización que había definido como objetivo durante su campaña, el mandatario dijo que se dará “naturalmente” en base a “la competencia de monedas”.

Tras haber obtenido las leyes que reclamaba, al gobierno le urge mostrar logros económicos para preservar un apoyo que, pese a la recesión, aún está en torno al 50%, según sondeos.

Desde que consideró en diciembre pasado el faro de su gobierno fue conseguir equilibrio fiscal lo que obtuvo al cabo del primer trimestre cuando registró superávit financiero, el primero desde 2008.

Sin embargo el costo se tradujo en la paralización de las obras públicas, millas de despidos, derrumbe del consumo, caída de las jubilaciones y un desplome del poder adquisitivo, lo que atizó protestas sociales y dos huelgas generales de las centrales obreras.

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